La ACPA es el hogar temporario de cientos de ositos de peluche que aguardan enternecer las vidas de niños, adolescentes y adultos con labio y paladar hendido. GUND®, Inc. fabricó especialmente cada oso, cosiendo puntos sobre el labio superior, de forma muy similar a como se ve la reparación del labio fisurado de un niño. Los ‘Osos de la ACPA’ son aptos para infantes, son lavables y están fabricados con la felpa de alta calidad de GUND®.

Los ‘Osos de la ACPA’ tienen una larga historia brindando su suave y compasiva compañía a la comunidad de individuos con hendiduras y afecciones craneofaciales [comunidad craneofacial]. Ya sea acurrucándose junto a un niño en el día estresante de su cirugía, dibujando una sonrisa durante la compleja adolescencia o actuando como un feliz recordatorio de los logros y regalos de la vida, los ‘Osos de la ACPA’ desempeñan un rol especial en cada hogar.

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La historia de los osos

En 1989, Karen LeClair de Chapel Hill, NC, una persona adulta con labio y paladar hendido, asistió a una reunión para abordar las inquietudes de pacientes y familias afectados. Durante la misma, vio una muñeca con puntos cosidos sobre el labio superior y sintió que la muñeca la podría haber ayudado en su infancia para sobrellevar su diferencia facial. Comenzó a recolectar osos donados y ella misma cosió a mano los puntos de las suturas de más de 500 osos para niños con labio y paladar hendido.

Durante casi treinta años desde entonces, estos osos especiales han brindado un apoyo emocional inigualable para niños y familias, ayudándolos a expresar y manejar los sentimientos sobre sí mismos, las diferencias faciales y el proceso del tratamiento.

«Estoy encantada de ver mi sueño hecho realidad”, dice Karen. «Logramos un avance significativo, alegrando los rostros de miles de niños».

El impacto de los Osos

Carmen, de 6 años de edad, nació con labio y paladar hendido y recibió uno de los osos originales de Karen. Según cuentan sus padres: «Aunque se trata de un juguete de peluche, Carmen se siente identificado con él y siente que no es el único con una hendidura. Él le alimenta su autoestima y hasta se lo ha mostrado a sus familiares y maestros».

De forma similar, los padres de Barry, de 7 años, nos dicen: «El oso nos da la oportunidad de explorar los sentimientos de Barry sobre la apariencia y la afección del oso y luego observar los sentimientos de nuestro hijo sobre sí mismo. Cualquier cosa que pueda realzar la imagen positiva que los niños con hendiduras tienen de sí mismos es invaluable».